¿Qué botas de agua elegir según el plan?

¿Qué botas de agua elegir según el plan?

Cuando vuelve la lluvia, la bota de agua regresa al armario y aparece la misma decisión que con cualquier otra bota: alta o baja. Más que una cuestión de cuál aguanta más, es una cuestión de silueta, como cuando eliges entre un botín y una bota alta. Así funciona cada una, para que te quedes con la que más te encaje.

La caña es lo primero que se ve

La altura tiene más de decisión de estilo que de tema técnico. Una caña alta sube hasta media pierna y estira la figura. Una corta se queda en el tobillo, deja el bajo del pantalón a la vista y acompaña al look sin dirigirlo. Las dos funcionan, simplemente cuentan cosas distintas.

Si te apetece una caña alta

Cuando la caña sube, se lleva el protagonismo, y ahí está buena parte de su gracia. Con el vaquero por dentro dibuja una línea larga y limpia. Con leggings, con una falda midi o con un vestido fluido, el contraste entre el volumen de arriba y la goma es lo que hace interesante el conjunto. Si te apetece que la bota se vea y que dirija el look, esta es la opción.

Si prefieres una caña corta

La corta se mueve muy bien en el ritmo de la ciudad: entra y sale en un segundo, pesa poco y se adapta a lo que ya tienes puesto. Se entiende bien con pantalón recto, con el vaquero por fuera o con un ancho que le caiga justo encima. Su punto fuerte es que no te pide montar el look a su alrededor. Te la pones por la mañana y sigues con el día.

Mate, brillo o estampado

Más allá de la caña, el acabado cambia bastante el resultado, y aquí ya es cuestión de gustos. El mate es el más sobrio y suele llevarse bien con cualquier conjunto. El brillo tiene más presencia y llama más la atención. Y el estampado animal convierte la bota en un detalle del que se habla.

En la selección de botas de agua de Verbenas tienes las dos cañas y los tres acabados. Quédate con el que más te encaje.